Thought Mantique: Vivir en Puntos Suspensivos

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30 de marzo, 2024.

Vuelvo después de una temporada con un pequeño poema experimental (¿y si tu dios fuese un muerto viviente?): Su divinidad. Un concepto sobre endiosar lo que, en otras circunstancias, se teme. Desear a pesar del pánico.

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Ya sea por accidente o por que me buscabas, agradezco enormemente tu visita y te invito a quedarte en este pequeño rincón.
- TM.
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Vivir en Puntos Suspensivos

     Hoy, la lluvia. Con ella resuena una tormenta cuya trayectoria es tan errática como el triste velero que intenta sobrevivir a ella. Así me creí marinero sin navío, como soñé con aves sin jaula y me creí capaz de volar sin alas, de gritar sin voz. Me sedujo la ilusoria fuerza del reflejo de una montaña, y creí que en esa refracción había el mismo terremoto que fuera de ella. Tuve una oportunidad, tuve la certeza, ahí, afianzada con el puño, estrujándola entre dedos turbados. La tuve. Tan cerca que se llevó una de mis costillas para, de vez en cuando, perforarme con ella y recordarme lo ilusa que fui.

     Éste no es el día que estaba esperando. No es el alba que esperaba, ni el sol ni la calidez con la que soñaba; ni la hora, ni el reloj, ni su velocidad la que aguardaba expectante. Hoy no es el día que debería ser, pero yo tampoco soy quien esperaba ser. A estas alturas, algo tendría que haber pasado. Algo. Cualquier cosa. Pero no la nada. Hoy no debería ser un paréntesis a final de oración. ¿Qué ha pasado con las mañanas al pie de cañón? Ahora florecen espinosas entre parpadeo y parpadeo, entre exhalación y exhalación sin dejar espacio a los suspiros.

   El reloj se vuelve enemigo y asesino suicida, muriendo entre vuelta y vuelta de una manecilla descompasada, matando al mismo tiempo cada minuto que atreve a cruzarse por su pantalla acristalada. La noche cae, y la tormenta grita, aúlla, vocifera. Clama lo que, tumbada desde el suelo podrido de mi barca extraviada, soy incapaz de proferir.

    Pero no me engaño, no. Es en esta misma lluvia iracunda donde me siento en casa, es mi compañía en la penumbra y en el suspiro. Es una mortífera simbiosis que acabará sumergiéndome hasta las entrañas de mi amado océano, con los ojos en blanco, sin parpadear, y con cada molécula de mi cuerpo viviendo en la separación que une a unos puntos suspensivos.

  ¿Y tú? ¿Estás también en tu embarcación? ¿O a caso te has dejado engullir y vislumbras la electricidad estallar por encima de la superficie?

8 comentarios :

  1. ¿Y dónde llueve de verdad? ¿A dónde darán las corrientes? ¿Remar o dejarse llevar? Qué difícil es ser capitán y timonel de la propia vida.
    Un saludo! Ah! Y suerte con el viento!

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    1. Capitán y timonel... una dualidad quizá imposible de llevar a cabo en la propia piel. Suerte a ti también con tu oleaje.

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  2. Dejarse llevar por la lluvia puede no estar tan mal. Cerrar los ojos, soltar el timón y, cuando escampe, parpadear hasta acostumbrarte a los rayos del sol y descubrir que llegaste a otro lugar, con otros vientos, otros mares, otras tormentas.

    (sonrisa de elefante)

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    1. Ojalá dejarse llevar fuese tan fácil, pero la naturaleza humana suele lanzarnos hacia una mordaz lucha. Ojalá sea como dices, ojalá, que tras tanta lucha la respuesta llegue con la marea.

      (otra sonrisa para ti)

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  3. Balanceándome en plena tormenta, tal y como relatas, esperando a ver si sale el sol o me engullirá de un momento a otro.

    Hermoso texto, sin duda.

    ¡Nos leemos!

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    1. Te deseo suerte en tu navío. Esperemos que salga el sol y nos ilumine, aunque sea por unos instantes, así nos recuerda que hay algo más allá de las nubes negruzcas.

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  4. Es ya la segunda vez que leo esta entrada, aunque desde la primera vez haya pasado casi un mes, pero sigue llamándome la atención la misma frase:
    "Hoy no es el día que debería ser, pero yo tampoco soy quien esperaba ser".

    Sutil a la par que contundente forma de expresar la superación del desconcierto a través del crecimiento personal.

    Name.

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    1. Me alegra enormemente saber que te has tomado la molestia de leerlo dos veces (y con tantos días por en medio). Uno nunca es quién debería ser, o al menos eso creo. Un cálido abrazo, Name. Encantada de verte pasear por aquí.

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